Una cuadrilla del EMOS finalizó anoche los trabajos de reparación sobre el caño maestro de agua potable que se había roto a la altura de Alvear al 1.600.
Fueron necesarios 2 días para repararlo y a pesar de que el servicio nunca debió ser cortado se sintió la baja de presión en los barrio de sur de la ciudad.
Añejo y deteriorado
Se trata de un tubo de grandes dimensiones, de casi 6 décadas de funcionamiento, que contiene el caudal de otras terminales de la ciudad. “Es un caño muy viejo que ha sufrido el natural desgaste y por eso debimos tomarnos el tiempo necesario para dejarlo en forma óptima; para que no se volviera a romper luego de tápada la calle con pavimento", señaló el titular del ente Tulio Giambastiani al ser consultado.